Sobre la traducción de los Fragmentos póstumos
¡Si Nietzsche levantara la cabeza!
José Sánchez Sanz
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Resumen: Noticia y valoración de las críticas de Andrés Sánchez Pascual
a la traducción de Nietzsche, Fragmentos póstumos (Editorial Tecnos), y
de la polémica subsiguiente entre los traductores criticados y el autor
de la crítica.
En el presente artículo se concluye que las críticas son en su mayoría
acertadas, y que la traducción presenta graves deficiencias
filológicas, si bien no parece razonable la descalificación sin
paliativos que hace el crítico de esta edición.
Presentación
Una recensión tan despiadada como esta es algo inusual. Sea bienvenida
por lo que tiene de inusual, pero veamos de atenuar lo que tiene de
despiadada. Pues, por lo mismo que se debe agradecer la mirada
vigilante del crítico, no se debe dar por buenas críticas tan severas
sin someterlas a comprobación.
Procedo, pues, a un escrutinio de dichas críticas con la esperanza de
que, al menos en parte, pueda servir de orientación a lectores que
carezcan de suficientes conocimientos de alemán y de griego como para
valorar por cuenta propia las aseveraciones vertidas por el crítico,
así como las de los criticados. Para hacer más cómoda la lectura me
referiré a los tres textos de la polémica con las siguientes
denominaciones:
Sánchez Pascual, Andrés: “Edición crítica y traducción «crítica»”. A
propósito del libro de Nietzsche, “Fragmentos póstumos”. Tomos I y IV.
Tecnos, Madrid, en Revista de libros nº 143 (noviembre 2008).
Traductores, Luis de Santiago y los restantes traductores: “Respuesta a Andrés Sánchez Pascual”, ibidem nº 145 (enero, 2009).
Contrarréplica, Andrés Sánchez Pascual: “Edición crítica y traducción
«crítica»: una contrarréplica”, ibidem, nº 146 (febrero, 2009).
www.revistadelibros.com
1. Las críticas
Del alud de críticas de Sánchez Pascual a esta traducción no todas
tienen la misma significación. Una parte de ellas afecta a cuestiones
puntuales, a menudo incluso irrelevantes, a pesar de que su acumulación
puede causar una impresión abrumadora. A este grupo pertenecen las que
él recoge bajo los epígrafes “traducciones erróneas”, “signos gráficos
arbitrarios”, “problemas con el griego” y una parte de las incluidas
bajo el epígrafe “el maravilloso mundo de las notas.” Me ocuparé de
este grupo en primer lugar.
A continuación abordaré el aspecto que considero que tiene mayor
alcance. Me refiero al que está aludido desde el título mismo de la
recensión y que queda latente en el epígrafe “texto alemán corrupto”, y
afecta también a algunos otros puntos de la crítica. Pese a su
importancia, el crítico no lo aborda de manera explícita, antes al
contrario, parece que eludiera ponerlo en claro. Por su parte, los
traductores, en su Respuesta, abordan la cuestión tergiversándola. Y
sólo en la Contrarréplica lo elucida Sánchez Pascual definitivamente.
Lo trato bajo el título genérico de “edición crítica”.
1.1 “Traducciones erróneas”
He numerado los ejemplos siguiendo el orden en que los presenta la
recensión de Sánchez Pascual (divididos en dos apartados: A 1-14 y B
1-9). Cito estos ejemplos a partir de la Respuesta de los traductores
porque ellos aportan el texto alemán. Los ejemplos no replicados por
ellos los cito tal como los da Sánchez Pascual, quien no cita el texto
alemán sino que contrapone su propia versión a la del traductor
criticado. En algunos casos, a falta del texto alemán original, hago
una deducción a partir del contexto.
A 1) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «Sólo pocos de ustedes»; traduce el traductor (p. 61): «Sólo pocos de ellos».
El contexto hace más probable la corrección de Sánchez Pascual
‘ustedes’ (Ihnen), que la traducción “ellos” (ihnen): (p. 61) Pero sé
muy bien que con la palabra “ópera” les ofrezco una caricatura, aunque
también es cierto que sólo pocos de ellos [ustedes] lo confesarán desde
el principio. Más bien me contento con que estén convencidos, al final,
[de] que nuestras óperas son sólo caricaturas frente al drama musical
antiguo.
A 2) (Traductores)En 1 [7], el texto dice: «Die Musik ist nicht
in den Dialog und den Monolog zu drängen», y el traductor traduce: «La
música no se ha de introducir violentamente en el diálogo». Según
Sánchez Pascual, lo que Nietzsche dice es: «La música no penetró en el
diálogo».
Sánchez Pascual no contradice esta réplica, que parece razonable si el
texto es el citado. Sin embargo, el contexto apunta más bien a la
interpretación que hace Sánchez Pascual.
A 3) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «Para una defensa de la democracia
por parte del poder supremo»; traduce el traductor (p. 75): «Para
proteger la democracia frente al poder supremo».
También aquí el contexto avala la corrección de Sánchez Pascual: (p.75)
Probablemente el drama surgió como misterio público, como una reacción
contra el secretismo de los sacerdotes, para proteger la democracia
frente al poder supremo [‘Para una defensa de la democracia por parte
del poder supremo’]. Pienso que los tiranos introdujeron estos
“Misterios públicos” para oponerse a los sacerdotes de los Misterios.
Sabemos que Pisístrato favoreció a Tespias [‘Tespis’]
A 4) (Traductores)En el mismo fragmento, el texto dice: «für
unser als der Spätergeborenen Urtheil», y el traductor traduce: «Para
el juicio que podamos hacernos más tarde». La traducción de Sánchez
Pascual («Para el juicio de nosotros que somos unos epígonos») es
insostenible, pues «Spätergeborenen» no puede traducirse por
«epígonos», al tratarse del juicio que nosotros, por cuanto llegamos
más tarde, podemos hacernos.
Un caso palmario de ‘sostenerla y no enmendarla’. La traducción es
mala, pero la pretendida justificación es aún peor. Parece que no
entiende lo que significa ‘epígono’.
A 5) (Traductores) En 2 [16], el texto dice: «abblasend»
(hablando de los juicios), y el traductor traduce: «juicios purgantes».
Tal vez sería mejor opción «disolventes» pero, en todo caso, la
elección del traductor sería más adecuada que la de Sánchez Pascual,
que propone «empalidecedores».
El traductor se había equivocado traduciendo ablassend, en vez de
abblasend. En todo caso, la propuesta de Sánchez Pascual me parece
mejor que la rectificación de la Respuesta.
A 6) (Traductores) En 3 [5], el texto dice: «Der Selbstmord ist
philosophisch nicht zu wiederlegen [widerlegen]», y el traductor
traduce: «El suicidio no se ha de refutar filosóficamente». Según
Sánchez Pascual, quiere decir «Filosóficamente el suicidio no es
refutable». También aquí la traducción de Luis de Santiago es más
rigurosa y literal.
La expresión alemana admite ambas interpretaciones. A partir del contexto considero preferible la de Sánchez Pascual.
A 7) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «La obra de arte propicia la embriaguez»;
traduce el traductor (p. 96): «La obra de arte se enfrenta a la
embriaguez».
El contexto también favorece a la corrección de Sánchez Pascual: (p.
96) La obra de arte se enfrenta a la embriaguez [‘La obra de arte
propicia la embriaguez’]: no exige su máximo grado: la descarga. La
música no es la música completamente orgiástica, pero es más
embriagante que la apolínea.
A 8) (Traductores) En 3 [18], el texto dice «Nur soweit die
Gefühle und Gedanken übersetzt werden können», que el traductor
traduce: «Sólo en la medida en que los sentimientos y los pensamientos
pueden ser traducidos». Sánchez Pascual, no sabemos con qué criterio,
traduce: «Sólo en la medida en que los sentimientos pueden ser
traducidos a pensamientos». Esto es una seria metedura de pata por su
parte.
La divergencia se basa en la utilización de textos diferentes por parte
del crítico (in) y del traductor (und), aunque ninguno de los dos lo
declara. Sólo en la Contrarréplica lo desvela Sánchez Pascual, quien
aprovecha para poner en solfa la ‘metedura de pata’ de la Respuesta.
A 9) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «El genio tiene la fuerza de envolver el
mundo en una nueva red de ilusiones»; traduce el traductor (p. 141):
«El genio tiene la fuerza de colgarse a sus espaldas el mundo con una
nueva red de ilusiones».
El contexto, de nuevo, a favor de Sánchez Pascual: (p.141) El genio
tiene la fuerza de colgar a sus espaldas el mundo con una red de
ilusiones [‘El genio tiene la fuerza de envolver el mundo en una nueva
red de ilusiones’]: la educación que nos lleva al genio consiste en que
hay que hacer necesaria la red de ilusiones por medio de una
consideración apasionada de la contradicción.
A 10) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «Entierro de soldados prusianos
envueltos en la bandera negrorrojigualda»; traduce el traductor (p.
114): «Entierro de los prusianos en negro, rojo y oro» (?).
(Traductores) En 4 [1], el texto dice: «Preussenbegräbniss mit
Schwarzrothgold», y el traductor traduce: «Entierro de los prusianos en
negro, rojo y oro». La acusación de no haber dicho que los (soldados)
prusianos fueron enterrados (envueltos) en (la bandera) negro-rojo-oro
es una minuciosidad, pero no una mala traducción en absoluto, pues lo
que hace es respetar la prosa entrecortada del original para que el
buen lector supla lo que ese estilo taquigráfico, privado y elíptico
quiere decir.
Me parece razonable la opción del traductor. Sánchez Pascual interpreta innecesariamente.
A 11) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «Cuando los niños nazcan con las sienes
ya blancas» (es una cita literal de Hesíodo); traduce el traductor (p.
161): «Cuando los niños tienen mentes de ancianos».
(Traductores) En 7 [87], el texto dice: «Wenn die Kinder greise Köpfe
haben», y el traductor traduce: «Cuando los niños tienen mentes de
anciano». Esta es una cita de Hesíodo que el traductor traduce según la
expresión alemana que le da Nietzsche, que es lo que hay que traducir,
mientras que Sánchez Pascual parece remitirse a una traducción personal
suya del original griego.
El traductor ha confundido el adjetivo greise (‘grises’) con el sustantivo Greise (‘anciano’).
A 12) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «te he sacrificado muchas ovejas negras
–de lo cual se quejan las otras ovejas»; traduce el traductor (p. 325):
«te he sacrificado muchas ovejas negras– ¿de qué se quejan las otras
ovejas?».
(Traductores) En 19 [4], el texto dice: «ich habe dir manches schwarze
Schaf geopfert – worüber sich die andren Schafe beschweren», y el
traductor traduce: «te he sacrificado muchas ovejas negras – de qué se
quejan las otras ovejas». Esta es una opción, aunque tal vez sería
mejor «de lo que se quejan las otras ovejas».
No es que sea mejor opción la de Sánchez Pascual, es que es la única
opción. Worüber podría ser también interrogativo, pero entonces el
verbo iría en segunda posición y la frase llevaría signo de
interrogación.
A 13) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «Como alemán, Wagner es demasiado
inmodesto»; traduce el traductor (p. 541): «Para el alemán Wagner es
demasiado inmodesto».
(Traductores) En 32 [29], el texto dice: «Wagner is [ist] für einen
Deutschen zu unbescheiden», y el traductor traduce correctamente: «Para
un alemán Wagner es demasiado inmodesto».
Sánchez Pascual cita mal la traducción, cambiando el artículo
indeterminado de la tradución (“un alemán”) por el determinado (‘el
alemán’).
(Traductores) en 32 [29] Sánchez Pascual suplanta el texto que dice
«Para un alemán…» por «Para el alemán…», con lo cual, lo que es una
traducción literal impecable, se presenta como un contrasentido
aberrante.
En realidad, no creo que aquí Sánchez Pascual haya actuado
deliberadamente, sino que se ha dejado llevar por su interpretación in
malam partem del sentido de la traducción. Esta, sin embargo, puede,
con buena voluntad, considerarse correcta, en el mismo sentido que le
da Sánchez Pascual: “Para [ser] un alemán, Wagner…” Lo que sí es cierto
es que el mal uso que sigue Sánchez Pascual de no citar el texto alemán
de Nietzsche, sino su propia interpretación, induce a creer que la
traducción no se ajusta al texto.
A 14) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «El Zeus que mata»; traduce el traductor (p. 108): «El Zeus que muere».
(Traductores) En 3 [82], el texto dice: «der todte Zeus», y el traductor traduce: «El Zeus muerto».
Segunda tanda de traducciones erróneas:
B 1) (A.S.P.) He aquí ahora algunos ejemplos de lo segundo. Podría
empezarse por un texto muy sencillo, el 4 [5], en el que Nietzsche
cuenta brevemente sus idas y venidas en suelo francés durante la guerra
franco-alemana de 1870, en la que participó como enfermero. Dice
Nietzsche: «[Fuimos] hasta Luneville a altas horas de la noche»;
traduce el traductor (p. 115): «Hasta Luneville noche profunda».
(Traductores) En 4 [5], el texto dice: «bis Luneville tief in der
Nacht», y el traductor traduce: «hasta Luneville noche profunda». De
nuevo estamos ante un relato con palabras cortas que el traductor
traduce literalmente, por lo que Sánchez Pascual no tiene razón en su
crítica.
Réplica razonable.
B 2) (A.S.P.) Dice Nietzsche: «Perdido ayer un millón, hoy sólo 100.000
[marcos]». Nietzsche está hablando de los gastos de guerra alemanes.
Pero el traductor decide matar alemanes a mansalva y traduce: «Ayer un
millón, hoy sobre 100.000 bajas». Lo de «bajas» se lo inventa el
traductor y le hace decir a Nietzsche el absurdo de que los alemanes
sufrieron un millón de bajas en un solo día.
La corrección me parece discutible. El contexto habla de gente
(Niedergeschlagene Leute, ‘Gente abatida’). Creo que las cifras, que
efectivamente son muy elevadas, podrían referirse, si no propiamente a
‘bajas’, sí a víctimas de la destrucción.
(Traductores) En 4 [5], el texto dice: «Niedergeschlagene Leute:
gestern eine Million, heute an 100.000 verloren», y el traductor
traduce: «Gente abatida: ayer un millón, hoy sobre 100.000 bajas».
Sánchez Pascual interpreta las cifras como «marcos». Esa moneda no
existía entonces y el término «ayer» tiene el significado, no sólo de
«el día anterior», sino también de «en el pasado».
Que no existiera el marco como moneda es inoperante. Sánchez Pascual lo
introduce (entre corchetes) para expresar que él entiende que se trata
de una cifra monetaria. En la Contrarréplica refuta la interpretación
de gestern como ‘en el pasado’.
1.2 “Signos gráficos arbitrarios”
Señala Sánchez Pascual la importancia que en Nietzsche tienen los
subrayados y entrecomillados. Pero la prolijidad con que da cuenta de
los errores en el uso de estos recursos gráficos es innecesaria, y sólo
se justifica con fines retóricos: amplificar los defectos del texto
criticado.
1.3 “Problemas con el griego”
(A.S.P.) resulta bastante irritante que, en esta traducción, una
y otra vez (pp. 63, 75, 76, 100, 101, 104, 106, 108, 109, 110, 116,
120, 123, 140, 148, 156, 157, 192, 219, 220, 295, 303, 320, 334, 415,
427, 431, 447, 533) aparezcan mal escritas o mal acentuadas las
palabras griegas.
La lista de páginas con errata parece larguísima, pero las erratas que
en ellas se encuentran son casi todas insignificantes. Conste aquí que
yo también me tengo por un filólogo clásico muy sensible a este tipo de
descuidos. En 19 de las páginas los errores consisten en un cambio de
acento mínimo, insignificante, hasta el punto de que he tardado en
descubrirlo: se trata de la combinación del espíritu con el acento
grave en lugar de con el acento agudo. En 9 de esos casos, además, el
error se da en la misma palabra: ἂνθρωπος en vez de ἄνθρωπος. En otros
5 casos, el error consiste en la confusión entre letras parecidas. Por
ejemplo ςῆν en vez de ζῆν. ¡La mismas erratas o similares se le han
colado a Sánchez Pascual: en la recensión μηδὲν ἅγαν (la primera
mención de esta expresión aparece con espíritu áspero, en vez de suave)
y en la Contrarréplica: βιώσαζ en vez de βιώσας! Otros 2 casos más se
deben a otro insignificante error tipográfico: en lugar de la iota
subscrita aparece un signo que no se usa en griego. Es decir, se trata
de errores que sería conveniente corregir en una reedición, pero que no
deberían servir para descalificar una edición.
Los que sí tienen más importancia son los errores en la traducción de
expresiones tan conocidas como λάθε βιώσας y μηδὲν ἄγαν. Sería
mucho pedir que un traductor de Nietzsche tuviera conocimientos de
griego, pero sí cabría esperar que fuera más cuidadoso a la hora de
manejar una lengua que desconoce. Haber aprovechado notas de otros
traductores con tan poca pericia es un error considerable. Pero esto
pertenece al apartado siguiente.
1.4 “El maravilloso mundo de las notas”
De los reproches que se hacen a las notas son graves los que revelan la
desidia del traductor al limitarse a copiar notas de otros traductores,
y, a veces, su ignorancia al copiarlas mal o sin criterio. Como los
traductores no replican a estas críticas en su Respuesta, no añado yo
nada más.
Otros de los reproches de Sánchez Pascual, por el contrario, son muy poco relevantes:
(A.S.P.) Esto de trasformar versos griegos, latinos o italianos
en páginas parece ser una manía de nuestro traductor. Es sabido que la
mayoría de los autores grecolatinos no se citan por páginas, sino
básicamente por versos (en el caso de la poesía) o por parágrafos y
líneas (en el caso de la prosa). Pero en las notas del traductor de
este volumen I tenemos maravillas como las siguientes: nota 9 de la
página 78: «Las Bacantes, vs. pp. 202-203» (en vez de los versos
202-203). […]
Parece obvio que los errores aquí recogidos se deben a alguna actuación
mecánica de falsa corrección, añadiendo “pp.” donde no hacía falta. En
otras notas este tipo de citas está hecho correctamente. Además, nadie
está libre de estos errores. Pongo dos ejemplos que afectan al propio
Sánchez Pascual:
(A.S.P.) O la nota 5 de la página 148: «Cátulo, Carmina, 90, pp. 3-4»
(en vez de los versos 3-4), donde nuestro traductor, por si esto fuera
poco, confunde al poeta Cayo Valerio Catulo con Quinto Lutecio Cátulo,
autor de epigramas eróticos.
La confusión de Catulo y Cátulo es muy frecuente. Un simple acento
distingue a dos personajes diferentes. Pero un error como ese se le
escapa a cualquiera. Al propio Sánchez Pascual se le ha escapado aquí
mismo, escribiendo “Lutecio” (¿parisino?) en lugar de Lutacio.
(A.S.P.) Y en su nota 11 de la página 433 nos informa de la existencia
de una no menos sorprendente «Correspondencia Goethe-Eckerman» [sic],
cosa que repite en la nota 11 de la página 481, para que no queden
dudas. Y además cita páginas y todo.
Sánchez Pascual se confunde. El traductor no cita páginas (es Nietzsche
quien las cita). En cambio, el traductor ¡sí que cita edición
española!: “Océano, Barcelona, 2000”.
2. “Edición crítica”
2.1 “Texto alemán corrupto”
Vamos a ir abordando la cuestión principal de la polémica. Sánchez
Pascual apunta, pero no explica, como debería haber hecho (lo explicará
sólo en su Contrarréplica), que el traductor ha utilizado una edición
del texto alemán sin las correcciones aportadas después en esa misma
edición.
(A.S.P.) Si se hubiera utilizado el texto alemán definitivamente
establecido por esa edición, no se habrían cometido errores como los
siguientes. Dice Nietzsche: «anatema»; traduce el traductor (p. 67):
«dicho campesino». (…)
La forma en que Sánchez Pascual cita los supuestos errores recogidos
bajo el epígrafe Texto alemán corrupto es tergiversadora: puede inducir
a error dando a entender que el traductor hace traducciones aberrantes,
cuando lo que hace es traducir un texto distinto del texto que traduce
Sánchez Pascual (se trata en realidad de palabras sueltas). Así, por
ejemplo, Sánchez Pascual traduce Bannspruch (‘anatema’) mientras que el
traductor traduce Bauernspruch (“dicho campesino”).
Por su parte, los traductores, en su Respuesta, tampoco explican
claramente su posición; antes, al contrario, replican a las críticas de
Sánchez Pascual tachándolas de “mentiras con mala fe” y atribuyéndole
al crítico una “manipulación del texto original”:
(Traductores) 2. Mentiras con mala fe. A partir del segundo grupo de
acusaciones, todas las pretendidas demostraciones de errores de Luis de
Santiago con el alemán, el griego, los signos de puntuación, etc.,
están realizadas a partir de una manipulación del texto original.
2.2 “Aparato crítico de notas”
Y con esto entramos ya del todo en lo que considero la cuestión clave:
si esta traducción de los Fragmentos póstumos tiene o no derecho a
considerarse “edición crítica”. Sánchez Pascual deja claro desde el
primer momento que no:
(A.S.P.) Parece evidente que la mera traducción española de un
texto alemán, que es lo que se nos ofrece en estos dos volúmenes, no
puede llamarse, en ningún sentido, una «edición crítica» de ese texto.
Los traductores sostienen lo contrario:
(Traductores) Sánchez Pascual nos acusa de que nosotros hacemos una
tergiversación interesada de este concepto de «edición crítica» al
aplicárselo a nuestra traducción (…)Pero sí que maneja un aparato
crítico de notas –que indignamente él ignora y trata de ridiculizar–, y
recoge y se remite a unos resultados de investigación que son los de
una edición crítica.
(A.S.P.) Ni hay el menor aparato crítico en ninguna nota, ni hay
tampoco ninguna variante. La verdad es que la redacción del prólogo es
confusa.
El aparato de notas del volumen I es efectivamente muy deficiente. Con
buena voluntad podemos considerar que algo de ‘aparato crítico’ sí que
hay (referencias a otras obras, descripción de los manuscritos, etc.),
pero lo cierto es que no se indican las variantes. La Introducción
general realmente resulta confusa a este respecto. No ya en diferentes
páginas, sino en un mismo párrafo utiliza la palabra “variante” en dos
sentidos distintos: (p. 31) Mediante señalización de las variantes [1]
se han podido excluir así de la traducción una parte de las
repeticiones publicando el texto una sola vez, e indicando en el
aparato crítico las variantes [2] existentes de ese texto en relación
con otras posibles redacciones.
Por otro lado, decir que Sánchez Pascual “ignora y trata de
ridiculizar” el aparato de notas es absurdo, no sólo por incongruente,
sino por lo mucho que en él se ceba su recensión.
2.3 ¿Edición crítica?
(Traductores) La estratagema de Sánchez Pascual ha consistido en tomar
la lista de errores que todavía, a día de hoy, no han sido incorporados
al texto de la última edición de la Kritische Studien Ausgabe en el que
nosotros nos hemos basado (muchos de ellos señalados, además, en
volúmenes de los Nachberichte que han aparecido con posterioridad a la
fecha en que nuestra traducción entró en la imprenta), para ir
señalando cómo, en efecto, nuestro traductor no da la traducción de
esas correcciones.
En su Introducción al volumen I el traductor declara que ha basado su
traducción en el texto de la Kritische Gesamtausgabe (=KGW, cuya
edición de bolsillo es la denominada Kritische Studienausgabe =KSA) y
dice que ha tenido en cuenta las correcciones publicadas en sus
volúmenes complementarios (Nachberichte), cuya fecha de edición es
1997. No es cierto, por lo tanto, que esas correcciones a las que apela
Sánchez Pascual para realizar su crítica se hayan publicado con
posterioridad a la entrega de la traducción en la imprenta.
(A.S.P.) Como toda edición crítica, la edición Colli-Montinari consta
de dos partes: el texto y el aparato crítico (en alemán, Nachbericht).
Aparte de las secciones habituales (descripción de los manuscritos,
variantes, índices, bibliografía, aclaraciones, etc.), el Nachbericht
incluye también las importantísimas Berichtigungen (correcciones) del
texto. El texto alemán traducido en el volumen I de Tecnos fue
publicado en 1978 (KGW III 3 y 4) y reimpreso en edición de bolsillo
(KSA 7) en 1980 y 1988. El Nachbericht (KGW III 5/1 y 5/2), que incluía
las «correcciones», se publicó en 1997 y a partir de esa fecha forma
parte indisoluble de la edición crítica Colli-Montinari.
Es una lástima que estas explicaciones no las haya dado ya en su
recensión. Las fechas de edición, como ya he anotado, son importantes.
(Traductores) Si el sentido de su escrito hubiese sido hacer una reseña
crítica de nuestra edición, lo lógico y normal es que hubiese explicado
esto y nos hubiese criticado no haber incorporado las correcciones que
él señala (muchas de las cuales, como queda dicho, se advierten en
fuentes que no podíamos consultar).
(A.S.P.) Y recurre a la pueril excusa de que las Berichtigungen
(correcciones) del texto publicadas en el Nachbericht no han sido
«incorporadas» al texto. ¿Cómo que no? Están incorporadas a él (tanto a
la KGW como a la KSA) desde 1997. Es como si alguien dijera que la
lista de «erratas» que aparecen al final de los libros no están
«incorporadas» al texto.
(Traductores) nosotros optamos, como se dice en la introducción general
(volumen I), por atenernos al texto alemán actualmente existente, al
tiempo que expresamos nuestro deseo de publicar un volumen final
complementario en el que se recogerá todo este trabajo de los
Nachberichte, las variantes, las concordancias con la obra publicada,
etc.
Este era el punto filológicamente cuestionable: no incorporar las
correcciones (ya publicadas) a la traducción. En la edición alemana del
texto sí se justifica que vayan en volumen aparte las correcciones, que
se han hecho con posterioridad a la edición originaria. Este no es el
caso de la traducción.
3. La polémica
3.1 La crítica de Andrés Sánchez Pascual
[Un asunto personal]
Esta polémica, qué duda cabe, trasmina enfrentamientos personales. La
crítica de Sánchez Pascual, si bien apunta nominalmente a Luis de
Santiago, no deja de aludir veladamente al director del proyecto y a
otros de los traductores. A los traductores del volumen IV, sin
nombrarlos, se refiere el apartado de la recensión titulado
“¿Antisemitismo?”, que contiene una crítica de orden filológico sobre
la que Sánchez Pascual vuelve en la Contrarréplica manejando con
habilidad la aposiopesis: “A buen entendedor, pocas palabras”.
Por otra parte, a propósito de la cuestión clave de la “edición
crítica”, se refiere, de manera equívoca, a un “prólogo al volumen I”.
Pues bien, no hay tal prólogo, sino una Introducción general, que firma
Diego Sánchez Meca, y una Introducción al volumen I, firmada por el
traductor de dicho volumen, Luis de Santiago. Las páginas citadas por
Sánchez Pascual, 26 a 31, corresponden a la primera de ellas. El hecho
de que Sánchez Pascual no discrimine entre ambas introducciones me
parece una forma maliciosa de criticar al director del proyecto,
Sánchez Meca, sin mencionar su nombre.
(Por cierto, la paginación de la Introducción general publicada en el
volumen I no coincide exactamente, por desplazamiento de dos páginas,
con la que acompaña en separata a los otros volúmenes.)
[Malignidad]
Al crítico se le puede reprochar una malignidad astuta. Malignidad por
su ensañamiento en esas enumeraciones de errores encontrados que,
aunque en ocasiones sean mínimos, contribuyen con su acumulación
apabullante a generar una impresión de desastre absoluto.
Astuto es también el ocultamiento de la base principal de su crítica:
la utilización por el traductor de un texto alemán no corregido. Bien
es verdad que dicho fundamento se anunciaba desde el principio, pero
sólo en las detalladas explicaciones de la Contrarréplica se le ofrece
al lector la aclaración definitiva.
[Arrogancia]
Los traductores, en su Respuesta, le reprochan al crítico la arrogancia
de atribuirse la voz de Nietzsche (“Dice Nietzsche”) para descalificar
la traducción contraponiéndole como verdad indiscutible su propia
versión.
Pero los autores de la Respuesta, presumiendo de modestia, no son menos
falaces, ya que tampoco el texto que citan en muchas de sus réplicas es
el que Nietzsche “hablaba y escribía”, sino lecturas incorrectas de sus
manuscritos, que han sido corregidas por los editores, como se ha
visto, en el sentido en que Sánchez Pascual las interpreta.
[El gesto matón]
La arrogancia del crítico culmina con ese gesto matón que con tanta gracia le reprochan los traductores:
(Traductores) 5. El gesto. Termina Sánchez Pascual su escrito con gesto
de pistolero del far west que, tras coser a balazos a su víctima, se
vuelve al público y dice: «Había olvidado decir el nombre del
traductor: se llama Luis de Santiago y es profesor de Filosofía en la
Universidad de Málaga».
3.2 La respuesta de los traductores
[Todos contra uno]
Si hay que afearle al crítico su gesto arrogante, no me parece que esté
a mayor altura el gesto grandón de los traductores, que intentan
sostener su posición parapetándose en el abrigo del gremio (profesores
de universidad) y en un concurso de méritos valorados al peso: “varios
libros”, “muchísimos artículos”, “monografía de más de setecientas
páginas”, “varios congresos internacionales”.
Por otro lado, es ruin esta comparación de currículos; y sobre todo la
descalificación de las traducciones de Sánchez Pascual, que los propios
firmantes de esta Respuesta consideran traducciones de referencia (en
las introducciones y notas de esta misma traducción, y en otros
escritos suyos).
3.3 La contrarréplica de Andrés Sánchez Pascual
[Uno contra todos]
Todos contra uno en desigual combate, con ventaja para el uno.
La Contrarréplica, desde la punzante cita de Lao Tse: “Cada paso que da
el zorro lo acerca a la peletería”, revela la superioridad del crítico
sobre los criticados, al menos por lo que respecta a esta polémica.
Sánchez Pascual comienza dando cuenta de la reacción exasperada
de Luis de Santiago ante su recensión crítica, y de sus actuaciones
previas a la publicación de la Respuesta, firmada ya por el equipo
completo de los traductores de la edición de Tecnos. El plural desde el
que está redactada la Respuesta tiene la malignidad de la crítica de
Sánchez Pascual, pero no tiene su astucia. El traductor criticado, para
no verse solo, busca amparo en el grupo:
(Traductores) Según él, sus traductores son «muy deficientes» en sus
conocimientos del alemán, no saben a veces de lo que está hablando el
autor cuando traducen, y son incompetentes y pésimos en sus notas.
Sánchez Pascual desbarata el intento de un plumazo:
(A.S.P.) Es falso lo que el traductor afirma en el primer párrafo
de su «Respuesta...», a saber, que en mi recensión de noviembre yo
critico a «los» traductores de esta edición. Mal podía criticarlos si
ni siquiera habían aparecido sus traducciones. Critiqué solamente a él,
cuyo nombre propio es el único que aparece allí.
El uso del plural, por otro lado, cumple una función más
insidiosa, sirviendo de coartada en un punto crucial de la polémica:
los traductores alegan que su traducción es anterior a la publicación
de algunas de las correcciones (Berichtigungen) al texto alemán:
(Traductores) “muchos de ellos señalados, además, en volúmenes de los
Nachberichte que han aparecido con posterioridad a la fecha en que
nuestra traducción entró en la imprenta”
Lo que quizás podría ser cierto (no lo he comprobado) para alguno de
los otros volúmenes de la traducción, desde luego no es válido para el
primero de ellos, el I, cuya introducción declara expresamente haber
tenido en cuenta dichas correcciones.
[Sentencia definitiva]
La Contrarréplica sentencia definitivamente la cuestión principal
debatida aquí: esta edición española de los Fragmentos póstumos de
Nietzsche presenta muchas deficiencias, pero, sobre todo, peca de un
grave desacierto filológico al no haber incorporado en la traducción
las correcciones publicadas en la edición alemana que le sirve de base.
3.4 Valoración de las críticas: un resumen
De los numerosos ejemplos de traducciones erróneas señaladas por el
crítico la Respuesta de los traductores replica razonablemente, a mi
juicio, a cuatro o cinco de ellas (las que he numerado como A 2 (?),
10, 13 (?) 14 y B 1 y 2 (?); las restantes quedan o incuestionadas o
infructuosamente replicadas.
Por lo que se refiere a las notas, el crítico señala algunas
deficiencias de menor consideración, pero son graves su paupérrima
aportación al “aparato crítico” y su poquedad y torpeza al copiar notas
de otros traductores.
Las deficiencias señaladas a propósito de las citas griegas revelan
total ignorancia al respecto por parte del traductor. Por otra parte,
Sánchez Pascual induce maliciosamente la impresión de que la traducción
es un auténtico desastre al acumular largas tiradas de referencias
erróneas que no son sino minucias.
Lo mismo cabe decir a propósito de los signos de puntuación, de la cita
de textos antiguos en las notas, e incluso de los ejemplos que reúne en
el epígrafe “texto alemán corrupto”.
Esto último, sin embargo, está íntimamente relacionado con lo más
valioso de su crítica: la denuncia del grave error filológico de esta
traducción, que, pretendiéndose “edición crítica”, no ha recogido
debidamente las últimas aportaciones críticas de la edición alemana en
que se basa.
Crítico y criticado hacen una valoración diametralmente opuesta de la obra reseñada:
(A.S.P.) Esta traducción está muerta ya al nacer y no cabe arreglarla
corrigiendo «algunos errores» en una nueva edición, sino que hay que
rehacerla de cabo a rabo. Indudablemente se ha abusado de la buena fe
de la editorial Tecnos.
(Traductores) El resumen es bien fácil de hacer: nuestra edición es
crítica, útil, necesaria, beneficiosa para la investigación sobre
Nietzsche, y no hace falta rehacerla de cabo a rabo.
Por mi parte creo aceptables muchas de las críticas de Sánchez Pascual,
pero no la descalificación completa de la presente edición. Los
traductores, en su Respuesta, anuncian su (Traductores) “deseo de
publicar un volumen final complementario en el que se recogerá todo
este trabajo de los Nachberichte” lo cual podría suponer un arreglo
provisional: algo así como una larguísima fe de erratas.